En el boxeo, Félix 'Tito' Trinidad fue lo más parecido a un 'five tool player'.
Constituían las cinco cualidades principales del recién retirado peleador su gran pegada, su buena técnica boxística, su valentía, su disciplina... y una que se sale un poco de la esfera boxística, pero que quizá sea hasta de las más importantes: poseía el respaldo de lo que para mí ha sido el mejor grupo de trabajo que haya tenido campeón boricua alguno.
Al margen de las simpatías o antipatías que haya podido levantar, el grupo liderado por Félix Trinidad, padre, y completado, al menos durante parte de su larga trayectoria, por el asesor legal José Nicolás Medina, y por figuras como el doctor Roberto Muñoz Zayas, el intérprete y amigo de Tito, Pepe Ramos, y los adiestradores Cruz Manuel García (Pensa), Sotero Rodríguez y probablemente alguno más que mi pobre cerebro, agobiado por tantas preocupaciones, rehúsa recordar ahora, funcionó, según mi parecer, como el primer abarcador equipo profesional que flanquea la carrera de un peleador puertorriqueño.
Y el mayor de los Trinidad tuvo la gran virtud de desempeñarse, aparte de su función básica de entrenador, como un manejador de verdad: uno que se aferró a los mejores intereses de su peleador sin servir meramente de mensajero entre los deseos del promotor -Don King- y las necesidades o preferencias de Tito, quien terminó convirtiéndose en uno de los peleadores que más dinero ha ganado en la historia del boxeo.
Pero, dicho esto, ahora que lo pienso mejor, constato que pueden seguir agregándosele herramientas.